viernes, 16 de enero de 2009

CIUDAD

La mañana del animal comienza con la pata derecha en el suelo.
El resto de su dia es un bosteso secreto que se esconde en los floreros.
La comida del animal es suculenta, agria y acomodada al margen.
Un circulo de cubitos naranjas, rojos, verdes y una pisca de sal.

El angel volvio a pasar y los cubiculos lo escondieron, milagro incognito.
Tecleo disparejo ignorando al sol, bitacora de autos perfectos, guerreros.
En el rato libre se trata de orinar sin salpicar y platicas salpicando.
Un espiral de placeres, habitos, cigarros y desagues calientes.

En el invierno es un buen momento para ver desangrar el alma.
La boca es una chimenea triste que espera todo en un instante gelido.
Temblar por temblar, quemarse con el frio resando en silencio a una taza de café.
Agua amarga y caliente limpiando el tubo que encierra el alma caliente y amarga.

La gerarquia del psyche es blanda, inutil y expuesta al estante practico.
Los idiotas son ricos, sanguinarios y cabalgan al compas de los segundos.
En sus orgias participan cientos de hembras que saben fingir, y dos de poco asco.
El artista muere en un callejon, el poeta en una avenida y el rico los barre.

El destino de el pulgar de dios es enterrarnos en un departamento.
El tren pasa por una ventana, por la otra ventana pasa los autos,
el avion nos asecha cada 5 minutos en el espacio aereo, ajeno.
El pulgar de dios apaga nuestras brasas enjauladas.

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